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Blog de Carlos Goga

España no va bien… aunque aceptarlo sea duro

30/06/2013 | | emprender | No hay comentarios

Todos, yo el primero, tenemos unas ganas locas de que esta crisis dura y cruel alcance su fin de una vez por todas. Vamos camino de que la crisis cumpla 6 años, 6 largos años de destrucción, mentira e injusticia.  El cansancio ya se aprecia a diestra y siniestra.

Pero lo anterior no justifica que nos agarremos a un clavo ardiendo. Que los políticos digan que la crisis está llegando a su fin es una más de las muchas mentiras a las que nos tienen acostumbrados.

Si creerlo te ayuda anímicamente a estar mejor, pues adelante. Pero si creerlo te lleva a arriesgar donde aún no lo has hecho, o te empuja a planificar desde hipótesis de partidas falsas, entonces no te lo creas.  Reconoce la mentira y actúa en consecuencia.

A continuación te ofrezco una evidencia fuerte y clara que te facilitará entender porque la crisis no está, ni mucho menos, amainando. Y que te permitirá escuchar mejor las mentiras de los políticos. La evidencia tiene este título: LA DEMANDA NACIONAL ESTÁ EN MÍNIMOS Y CAYENDO.

Aunque no seas economista, seguro que has escuchado que el mercado es cuestión de oferta y demanda. Estos términos, coloquiales como resultan, contienen mucha profundidad macro económica. Pero es una profundidad fácil de entender. Y conveniente de entender.

Porque mercado, en este contexto, es sinónimo de actividad económica. Mucho mercado equivale a mucha actividad económica; poco mercado equivale a poca actividad económica. Porque demanda representa lo que se compra y oferta representa lo que se produce y se vende.  Y esta equivalencia nos permite entender el mercado en términos de demanda, de lo que se compra, y al hacerlo, entendemos la dimensión de la oferta, lo que se produce y se vende. O de otra manera, la actividad económica necesaria para satisfacer la demanda.

Siguiendo con conceptos simples, introduzco que la demanda se entiende como la suma simple de cuatro elementos: el consumo, la inversión, el gasto público y las exportaciones. Entendiendo si estos elementos suben o bajan, entenderemos si la demanda sube o baja y, por tanto, si la actividad económica sube o baja.

Vamos a ello.

 

1.- EL CONSUMO

Cuando se hace referencias al consumo, se suele entender como el gasto de las familias. Lo que éstas compran para vivir y mantener su estilo de vida.

Y aquí es fácil entender que el consumo está por los suelos y nada apunta a que vaya a subir. Porque el consumo depende de dos cosas.

Por un lado, el consumo depende de la renta de las familias… que en su mayoría es renta del trabajo. Y aquí el paro lo dice todo. Nuestro nivel de paro está en cifras históricas y todo el mundo coincide que seguirá así bastantes años. Pero si tienes dudas, añade también que los sueldos han caído enormemente. Quizás no los sueldos más bajos, aquellos que están regulados por Convenios Colectivos. Pero si el resto de sueldos. Han caído y siguen cayendo. Pregunta a cualquier profesional en una gran ciudad y que te diga. Lo que hace 10 años se pagaba a 5.000, hoy tienes suerte si te pagan 1.000. Esta es la famosa devaluación interna tan impersonal de la que se habla ya con facilidad. Que en castellano tradicional se traduce en que los sueldos bajan.

En segundo término,  el consumo depende del ahorro de las familias que por decisión de éstas deja de ser ahorro y se lo gastan. Y aquí el panorama no es mucho mejor. Porque muchas familias han perdido sus ahorros por la desvergüenza de esos ladrones de traje y corbata que se hacen llamar banqueros. Todo el lío de las preferentes habla de ahorros robados. Además, las familias que conservan algún ahorro lo cuidan como nunca. No se fían de la situación en la que estamos y juegan con buen criterio a aquello de ‘cuando veas las barbas de tu vecino cortar…’

Por último, a lo anterior hay que añadir dos fenómenos importantes. Los impuestos, que suben cada vez más, tanto a nivel directo (IVA y especiales) como indirectos (IRPF). La desvergüenza de las grandes empresas reguladas, como teléfono, gas, electricidad y carburantes, esas que están aprovechando su poder y su capacidad de corruptela de lo político para injustificadamente subir sus precios con falsos argumentos.

Claro, todo lo anterior se agrava si cabe incluso más porque cada vez hay menos familias. Y me refiero a las familias inmigrantes. Mucho ayudaron cuando vinieron. Y mucho nos afecta, en negativo, ahora que se van y regresan a sus países de origen.

Así que, entendámoslo bien, el consumo cae y cae porque se destruye empleo y no hay empleo nuevo; porque los ahorros, cuando no han sido robados, se mantienen como ahorros como colchón ante la incertidumbre del momento; porque los sueldos han caído; porque los impuestos son más altos; porque nos cobran los servicios básicos cada vez más caros; y porque el número de familias está cayendo.

 

2.- LA INVERSIÓN

Cuando se habla de inversión, en términos simples se habla del gasto y la inversión de las empresas pensando en el futuro. O de otra manera, este término hace referencia a lo que las empresas gastan e invierten hoy, especialmente porque entienden que hay oportunidades sobre las que construir mañana.

Claro, aquí también el tema va muy mal. Por un lado, hay muchas empresas que han cerrado. Otras muchas, las que pueden permitírselo, están viendo cómo cerrar. Otras muchas muchas, las que no pueden permitirse cerrar, siguen reduciendo gastos e inversión para subsistir. Todo esto es inversión que se destruye o que cae.

Pocas, muy pocas, están considerando invertir.  Y no lo hacen por dos razones. Por un lado, porque LA DEMANDA NACIONAL ESTÁ EN MÍNIMOS Y CAYENDO. Por otro lado, porque los bancos NO DAN FINANCIACIÓN porque todo lo que recogen lo dedican a tapar sus propios agujeros, que son enormes y lo devoran todo; o a financiar al gobierno, que ese necesita mucho dinero y por reforma-de-la-constitución pagará sus deudas antes que la sanidad, la educación o cualquier otro servicio público (por cierto, esto es gasto público legítimo, del bueno, pero eso más adelante).

Aquí, la noticia que intentan vendernos una y otra vez corresponde a los emprendedores y todo el circo que se ha montado alrededor. Que si crecen. Que si les ayudan. Que si hay que perseverar para tener éxito.

Mentiras todo. Es posible que aumente el número de autónomos, pero eso es más por necesidad imperiosa que por voluntad de invertir. Corresponde mucho, mucho más a la realidad de que te despiden y te ofrecen trabajo más barato si te haces  autónomo. O a la necesidad última esa del tipo ya-no-aguanto-más porque estoy bajo mínimos y algo tengo que hacer. Y si en una calle donde había 2 bares abren un tercero, no creáis que el negocio aumenta un 33%, sino todo lo contrario… ahora de donde comían 2, pues comen 3. No se crece, sino que se reparte. Con la desgracia de que quizás alguno de los 2 primeros no pueda aguantar más y cierre ante la llegada del nuevo. Y esto se aplica a todos los sectores en la situación actual.

Y cuando dicen que ayudan a los emprendedores y autónomos, ríete sin complejos y haz estas matemáticas conmigo que son las básicas básicas. Si un autónomo y/o emprendedor consigue ganarse la vida y hace una o varias facturas al mes por un total de, digamos, 1.210 euros, pagará 648 euros al gobierno. O lo que es lo mismo,  pagará el 54% ¿Que no te lo crees? Pues aquí va. De esos 1.210 euros, tendrá que ingresar 210 euros en concepto de IVA. Luego, lo normal es que le retengan el 18% de IRPF, o lo que es lo mismo, 180 euros. Y si no se los retienen, que se prepare a final de año. Y por supuesto, tiene que cotizar autónomos, que creo que está en 258 euros. Suma estas tres cifras y obtendrás la de 648. Desgraciadamente, conozco a demasiados así. Mientras esta matemática no cambie, cualquier cosa que hagan será de impacto marginal y pura ilusión mediática.

Por cierto, muchas empresas no pueden permitirse cerrar porque si lo hiciesen, los empresarios perderían todo todo, acabarían insolventes y se sumarían a las listas de deshauciados.  Yo los llamo, cariñosamente, empresarios zombi porque son verdaderos muertos que se agarran como pueden a la vida.

Recapitulando, la inversión cae porque no hay demanda y porque no hay financiación. Y las cifras de autónomos y emprendedores sólo son síntomas del nivel de asfixia final de muchas, muchas personas y las famosas ayudas son fanfarroneadas y mentiras políticas.

Quizás alguno diga una y otra vez que las empresas están gastando e invirtiendo para vender fuera, en el extranjero, exportando. Pero esto lo hablaremos más adelante, en el punto 4.

 

3.- EL GASTO PÚBLICO

El tercer componente de la demanda es el gasto público. Bajo este concepto, se recoge todo lo que gastan las Administraciones Públicas, sea la estatal, la autonómica o la municipal.

Bien es sabido que el despilfarro, el enchufismo desmedido y la desgestión económica se ha ido de las manos y sigue desbocada. Cuando el gobierno dice aquello de ‘Hemos vivido por encima de nuestras posibilidades’, no creáis que lo dicen a los ciudadanos, sino que se dirigen a los suyos, a los políticos con cargo público, enchufados en lista electoral o enchufados a dedo en cargo de confianza.

El mil veces nombrado déficit hace referencia a esto. Y los famosos recortes intentan poner coto a también a esto. Pero ya vemos que aquí no avanzan ni a la de tres. Y no avanzan porque aunque recortan en el gasto legítimo (léase sanidad, educación o cobertura social), no tocan en absoluto todo lo que es el gasto ilegítimo. Y por gasto público ilegítimo tenemos que entender todo lo que roban los políticos a través del entramado de intereses personales, disfrazados de intereses políticos, que se ha consolidado en una estructura corrupta de administración de lo público a tres niveles. Estructura que es tan obscena como escandalosa. Y aquí, el famoso caso Bárcenas o el caso de los ERE ya empiezan a dejar intuir el tamaño del desatino y del robo cometido y que se sigue cometiendo.

Además, casi todo lo que se ahorra en gasto legítimo (que va en contra de la demanda) se gasta en intereses de deuda pública, que nada tiene que ver con la demanda y que hoy por hoy  resulta fácil pensar que sale de España y se esconde en el exterior a través de sofisticados mecanismos financieros para acabar aumentando las grandes fortunas.

Y si algo sabemos, es que el gasto público seguirá bajando y bajando. Porque aquí es donde la Merkel y el resto de falsos socios europeos insisten e insisten una y otra vez. Cuando hablan de reducir el déficit público, hablan principalmente de recortar gasto público. Aunque también de subir los impuesto, y esto ya sabemos que es menos consumo de las familias, así que el efecto es igualmente negativo.

Recapitulando, el gasto público cae porque ha estado desbocado y requiere de cierta racionalización. Cae especialmente porque donde se recorta es donde ayuda a la demanda (léase sanidad, educación y servicios de cobertura social) y no cae porque no se toca el gasto ilegítimo (léase todo lo que nos roban los políticos). Y seguirá cayendo mucho, especialmente porque los famosos objetivos de déficit y las políticas de recorte son la palanca de sometimiento económico de nuestros falsos socios europeos.

 

4.- LAS EXPORTACIONES

El último de los componentes de la demanda son las exportaciones. Por exportaciones se entiende todo lo que los extranjeros nos compran. O desde otro punto de vista, todo lo que las empresas asentadas en España venden en el extranjero.

Y aquí es el único lugar donde hay ciertas mejoras. Porque muchas empresas han conseguido aumentar sus ventas en el exterior. Pero esto, que podría convertirse en tendencia a largo plazo y representar el verdadero camino de salida de la crisis, tiene muchas fragilidades.

Fragilidades como las siguientes. Por un lado, impensable que las empresas españolas compitan de manera sostenida, a nivel industrial, con los grandes del mundo, léase China o India en un extremo o Alemania en el otro. Impensable, por otro lado, que las empresas españolas compitan de manera sostenida, a nivel tecnológico, con los grandes del mundo, léase USA, Israel o Reino Unido. Impensable, por último, que las empresas españolas compitan de manera sostenida con los grandes proveedores de materias primas y recursos primarios del mundo, léase petróleo, minerales o agricultura. Impensable, además, que las empresas españolas puedan competir en industrias a largo plazo, de nueva generación, en un contexto en el que la I+D está cayendo, la educación se está descuidando  y dónde la financiación es inexistente.

Quizás el esfuerzo desesperado de muchos ha hecho que las exportaciones a corto plazo hayan aumentado, pero sostener esta tendencia, en el contexto actual, es más una ilusión que algo gestionable.

Aquí, el turismo es nuestra única baza. Pero poco a poco estamos matando la gallina de los huevos de oro. La construcción masiva e indiscriminada ha restado atractivo a España. La germanización en horarios y costumbres está empezando a erosionar nuestra fiesta.  El recelo de lo público con el extranjero está matando nuestra hospitalidad. Y los grandes intereses construidos entorno al sol y playa impiden renovar la oferta.

El mecanismo macroeconómico que permitiría cambiar nuestras opciones competitivas a nivel global se llama tipo de cambio. Pero vivimos bajo la ilusión de que el euro es algo bueno y nos ayuda a la mayoría. Cuando en realidad, el euro en el contexto actual es un veneno económico que está matando, poco a poco, la actividad económica en todas sus dimensiones única y exclusivamente para proteger los intereses de unos pocos ricos.

– o –

El consumo bajo mínimos y cayendo. La inversión bajo mínimos y cayendo. El gasto público bajo mínimos y cayendo. Las exportaciones mejorando, pero muy frágiles y difícilmente sostenible a medio y largo plazo. Y sin duda, sin capacidad para que el aumento en exportaciones compense las caídas del consumo, la inversión y el gasto público juntas.

Sólo un milagro de tamaño y gesta bíblica podría explicar la recuperación de España en este contexto. ¡Quizás por eso tenemos un gobierno manifiestamente católico!

Así que, desgraciadamente, España no va bien. Y el resto, mentiras y tonterías.

Etiquetas: corrupción, crisis, emprendedor, mentiras, políticos

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