Briony Cole y tres preguntas que nos devuelven a lo humano en la era de la IA
27/02/2026 | carlosgoga | educación, IA, nuevas tecnologías | No hay comentarios
Hace unos días escuché a Briony Cole en una charla TED y me ocurrió algo curioso: no salí con respuestas, salí con preguntas. Tres preguntas simples, incómodas y profundamente necesarias para cualquiera que esté viviendo —como todos— en medio de la expansión silenciosa de la inteligencia artificial en nuestras vidas íntimas. No hablaba de productividad, ni de eficiencia, ni de disrupción. Hablaba de humanidad. Y eso, hoy, quizás sea de lo más radical.
Briony Cole investiga el cruce entre tecnología, intimidad y el libre albedrio, o la agencia humana. Su enfoque no es tecnófobo ni ingenuamente optimista. Es más exigente: nos invita a observar cómo las tecnologías que adoptamos moldean nuestra manera de sentir, desear y relacionarnos.
En su charla propone tres preguntas que funcionan como una brújula ética y existencial. No son preguntas sobre la tecnología; son preguntas sobre nosotros. Aquí van:
Pregunta 1 – ¿Puedo seguir abrazando lo desordenado de ser humano?
La tecnología promete fricción cero: conversaciones perfectas, cuerpos optimizados, respuestas inmediatas, validación sin riesgo.
Pero lo humano es torpe, incierto, contradictorio. Si dejamos de tolerar la incomodidad que nos ofrece lo humano, perdemos:
la vulnerabilidad que abre vínculos reales
el aprendizaje que nace del error
la sorpresa que no estaba en ningún algoritmo
Sin desorden, no hay intimidad. Solo simulación.
Pregunta 2 – ¿Estoy usando la IA para practicar y acercarme a quien soy… o para esconderme y posturear lo que no está en mí?
Esta pregunta es especialmente punzante. Quizá, de las tres preguntas, esta es la más cotidiana, la más silenciosa, la que se cuela en cada correo, cada mensaje, cada interacción mediada por IA.
La IA puede ser un espacio seguro para ensayar conversaciones difíciles, explorar emociones, ganar confianza y encontrar palabras que aún no sabíamos decir. Pero también puede convertirse en refugio frente al rechazo, sustituto de relaciones reales, anestesia frente a la soledad y una forma de aparentar lo que creemos que deberíamos ser.
La diferencia no está en la herramienta, sino en el impacto:
¿Me ayuda a presentarme con más verdad en el mundo real
o me ayuda a esconderme tras un personaje mejor editado?
¿Esa versión que ensayo me ayuda a vivir con más verdad ahí fuera?
¿O me acostumbra a habitar un personaje que solo existe donde no hay riesgo?
No se trata de pureza ni de coherencia absoluta. Todos editamos. Todos ensayamos. Todos necesitamos espacios seguros donde probar versiones de nosotros mismos. Pero crecer no es parecer más. Crecer es habitar con más honestidad lo que ya somos, especialmente cuando es imperfecto.
Porque la IA puede ser espejo o máscara.
Puede ser taller o escaparate.
Puede ser práctica… o refugio.
Y en esa elección cotidiana, casi imperceptible, se juega algo profundo: nuestra capacidad de seguir siendo humanos en un mundo que premia lo pulido, lo rápido y lo impecable.
Pregunta 3 – ¿Quién, o qué, está moldeando mis deseos?
Los algoritmos no solo predicen lo que queremos. Lo entrenan.
Cuando nuestras preferencias se construyen a partir de recomendaciones automatizadas, métricas de popularidad y loops de validación, corremos el riesgo de confundir lo optimizado y que no es nuestro con lo auténtico y nuestro.
La pregunta incómoda es:
¿Deseo esto porque lo he vivido y sentido…
o porque me lo han mostrado mil veces?
Por qué estas preguntas importan ahora
No estamos ante un futuro lejano. Estamos en un presente donde delegamos conversaciones emocionales a sistemas generativos, aprendemos a relacionarnos a través de interfaces, recibimos validación sin exposición y externalizamos partes de nuestra identidad.
La cuestión no es si la IA es buena o mala. La cuestión es en quién nos estamos convirtiendo al usarla.
Una invitación
Te propongo algo simple: escucha la charla de Briony Cole y deja que estas preguntas te acompañen unos días. No para responderlas de inmediato, sino para observar.
Observa cómo te relacionas.
Observa cuándo evitas la incomodidad.
Observa qué deseos sientes como propios y cuáles parecen aprendidos.
Quizá descubras que la tarea no es protegernos de la tecnología, sino proteger nuestra capacidad de seguir siendo humanos dentro de ella.
Si decides ver la charla, aquí la tienes. Sin prisa, por favor.
Y si alguna de las preguntas te incomoda… probablemente ahí haya algo vivo esperando ser mirado.
No hace falta rechazar la tecnología. Hace falta usarla con conciencia.
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02 EL NUEVO MUNDO QUE LLEVAMOS EN NUESTRO CORAZÓN
03 SIY CERTIFIED TEACHER
04 TRAINING, CONSULTING Y COACHING PARA EMPRESARIOS EMPRENDEDORES DE ÉLITE
05 INICIACIÓN EN AMOR Y SEXUALIDAD CONSCIENTE
06 LA PRIMERA INCUBADORA SANA Y COLABORATIVA