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Blog de Carlos Goga

#lovetopía y el tabú de lo femenino, el desnudo y el sexo

26/03/2017 | | bliss-u, cambio, sexualidad | 2 Comentarios

Llevo unos días inmerso en una reflexión especial. He dedicado tiempo y relaciones a elegir cuál será la portada de la 3ra. Edición de #lovetopía. Ahora, sin embargo, siento que esto es sólo la parte más notoria y concreta de la reflexión. Tener que decidir sobre la portada me ha llevado a algo que siento más profundo y más íntimo.

Veo con facilidad un nivel de reflexión superficial. ¿Mantengo la portada y construyo sobre el reconocimiento que tiene la 2ª Edición, o estreno portada y renuevo mi homenaje a la mujer a través de la obra de Pictor Mulier? ¿Elijo con criterios comerciales, propios del dominio de la razón y la cabeza, o elijo desde la espontaneidad del sentir, desde ese “me gusta” fácil que se escurre entre los dedos y que siento conectado con mi amor y mi corazón? ¿Decido continuidad y garantizo que nadie entrará en la confusión de creer que es una novela diferente (por tener una portada diferente), u ofrezco novedad y sigo con el juego (de portadas distintas) confiando en la capacidad de descubrir y sonreír de quien ya me ha leído y me conoce? ¿Conservo un semidesnudo que no se reciba ofensivo en los extremos de las ideologías actuales, o recupero un desnudo integral que exalte la belleza y el mensaje aún a sabiendas de que habrá quien critique y rechace?

Pero mi reflexión se ha deslizado hacia la raíz de algo diferente, quizás más cercano a mi condición de hombre. ¿Por qué elijo portadas con cuerpo de mujer desnuda? ¿Por qué elijo mujer desnuda? ¿Por qué elijo desnuda? ¿Por qué de espaldas, escondiendo cuerpo o mostrando cuerpo? ¿Qué hay detrás? ¿Qué siento que hay detrás? ¿Qué me reconforta y qué me turba? ¿Por qué siento satisfacción íntima con lo que elijo y miedo íntimo a que me rechacen por lo que elijo? ¿Con qué me conecta esta situación de elección?

Mi conversación con Pictor Mulier, mientras elegíamos y componíamos la que será la portada final de esta 3ra. Edición de #lovetopía, me ha ofrecido tanta paz como luz. Su experiencia como pintor erótico también es la mía como masajista tántrico.

Vivimos en una sociedad que ha hecho tabú de lo femenino, del desnudo y del sexo. Así, de carrerilla. Este tabú está tan metido en lo que somos y en lo que sentimos, es tan de raíz en hombres y en mujeres, que antes o después acaba brotando y manifestándose como desprecio, descrédito o desconfianza. O mucho peor cuando cambiamos la “o” por la “y” y lo que crece es rama fuerte que incorpora “desprecio, descrédito y desconfianza”.

Esta manifestación de rechazo, a nivel individual, cultiva sentires específicos que bien podemos identificar como “incomodidad, vergüenza y/o ira” y resulta en comportamientos tan indeseados y silenciados como torpes y destructivos. ¿Cómo sino entender la desconfianza y el distanciamiento que se produce hacia quien elige admirar y pintar desnudos de mujer, o hacia quien ofrece masajes terapéuticos integrales a mujeres? Quien rechaza, abiertamente o en la intimidad, aún no siente en la mujer y en su cuerpo una belleza de vida digna de contemplación, cuidado y adoración, que es lo que siente el pintor o el masajista, sino que sigue embriagado de ese otro sentir más oscuro que detona en una voluntad de utilizar y poseer, e incluso esconder y destruir, lo que se anhela pero no se comprende.

Cuando esta misma manifestación, ese sentir más oscuro, alcanza al nivel colectivo y se consolida en la sociedad a través de las instituciones sociales, las que ostentan el poder, es entonces cuando surgen comportamientos monstruosos que hoy ya reconocemos como tales y que estamos intentando erradicar y superar. Estoy hablando de comportamientos “colectivos” porque los hemos construido y mantenido a través de la agregación (inconsciente e involuntaria) de nuestros propios tabús individuales y que, de igual manera, condicionan nuestro sentir y hacer individual como miembros de esa sociedad. Y sí, hablo de los comportamientos que han protagonizado (y siguen protagonizando) nuestra historia más reciente, la historia de Occidente. Resulta fácil entender que “el desprecio, el descrédito y la desconfianza al femenino desnudo y sexual” es la raíz más profunda del patriarcado (con la dualidad virgen-puta, la sumisión de la mujer y la quema de brujas), la violencia de género y la desigualdad estructural, la objetización del cuerpo de mujer en el ámbito comercial y publicitario, o la masculinización del comportamiento de la mujer (que se reconoce moderna) en los ámbitos personal y profesional.

Creo firmemente que seremos capaces de entrar en un vivir individual y colectivo mejor y más hermoso cuando todos, hombres y mujeres, miremos con ojos inocentes el desnudo de la mujer, de cualquier mujer, y apreciemos su belleza incondicional como incondicionalmente bella es una flor o una puesta de sol. Creo además que esa mirada inocente debe ser sostenida, desde el reconocimiento y la admiración, para alcanzar todos los ámbitos de lo femenino, no sólo el cuerpo de la mujer como manifestación carnal de lo femenino, sino también el abrirse para dejarse llevar, el no querer controlar, el aceptar lo que sea que venga y el ofrecer lo mejor que se tenga, el entregarse incondicionalmente para recibir incondicionalmente. Creo, también, que esa mirada inocente y sostenida tiene que incluir tanto el femenino exterior como el femenino interior, y creo que sólo alcanzará al otro, y a la sociedad en su conjunto, cuando consigamos apreciar aquello que es femenino y que habita en el yo individual.

La nueva portada de #lovetopía es un homenaje sencillo y sincero a esa capacidad renovada, inocente y sostenida de mirar, la que permite reconocer belleza donde hay belleza, la que ve belleza en el femenino abierto y desnudo, especialmente cuando se presenta misterioso y está encarnado en mujer. Con #lovetopía ofrezco lo mejor de mi experiencia, una experiencia que incluye estar al servicio de hombres y mujeres en talleres de sexualidad consciente, para descubrir, cultivar e integrar esa nueva mirada. Elegir adentrarse en la novela es atreverse a mirar de frente al tabú para quizás, sólo quizás, dar un primer paso necesario que nos abra a una mirada más completa por renovada y esperanzadora.

lovetopía 3ª EDICIÓN – portada y contraportada by lovetopía. El nuevo mundo que llevamos en nuestro corazón on Scribd

Etiquetas: amar, lovetopía, sexualidad

2 Comentarios

Juan Ruiz  on marzo 27th, 2017

Te felicito por esta reflexión. Me ha dado nuevos elementos para valorar cosas alrededor de este tema sobre el que mantengo mis dudas. El apartado dedicado al sexo por School of life también me ha resultado de interés y especialmente sus textos sobre la pornografía. Nos conocimos en Somero. Como sabes, estoy realizando poemas ilustrados. Ahora estoy fabricando uno sobre un poema que se interna en la pornografía. El dibujo de unas piernas de mujer abiertas me está dando algunos problemillas. Gracias.

carlosgoga  on marzo 27th, 2017

Juan, buenos días! Claro que me acuerdo, y con mucho cariño. Te agradezco tus comentarios. Sin vacilar, las propuestas de The School of Life son muy especiales e interesantes; gran fuente de inspiración. Enhorabuena por tus poemas. Te envío aliento y ánimo para seguir explorando una nueva relación con la mujer, el desnudo y la sexualidad

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